martes, 25 de junio de 2013

EL GUION ERA DE PANCHO

Aquel verano Olivares se convirtió en un plató de cine. El pintoresquismo de sus calles y la autenticidad de su legado histórico presente en sus monumentos y casas señoriales vinieron a buscarlos las gentes del Séptimo Arte.

Un elenco que encabezaban figuras tan conocidas de la pantalla grande como Antonio Ferrandis, al que aun aguardaba la extremada popularidad que poco después alcanzaría con el personaje de “Chanquete” en el “Verano Azul” de la televisión, Isela Vega y Patricia Adriani, se ponía a las órdenes de un director hispanocubano, Roberto Fandiño, para rodar “Maria la Santa” drama rural basado en la obra teatral “Campanada sin eco” que había escrito Fernando Macías y que adaptó para la ficción cinematográfica Pancho Bautista.

Pancho ha muerto hace unos días. Tenía solo sesenta y ocho años. En la época de la longevidad, eso es casi ser joven. Mucho más lo era obviamente en aquel entonces. Corría 1977. Empezaban a respirarse aires nuevos de libertad y andalucismo y aun no habían llegado los políticos para hacerlos suyos.

Antonio Ferrandis interpretaba al párroco del pequeño pueblecito de ficción donde se desarrollaba la trama. Isela Vega era La Mulata… Patricia Adriani, la protagonista… y también participaba nuestro convecino Idilio Cardoso en un papel de periodista preguntón y Joaquín Arbide que no actuaba sino que aprendía de Fandiño en labores de segundo director.

Recordando el quehacer ilusionado y pionero de Pancho me ha venido a la memoria esto también. Como otro de sus guiones para adaptaciones fílmicas, el que construyó sobre la novela de Manuel Barrios “La espuela” y, por supuesto, su obra más completa y personal como director, esa “Se acabó el petróleo” en la que logró un prodigio de hilaridad reuniendo en la misma cinta a esos auténticos ases del humor andaluz que fueron, Pepe da Rosa y Paco Gandía con Josele y otras figuras de la escena y la pantalla de esta tierra.

De ella, de Andalucia. Bautista no quiso salir para soñar, para vivir y para dedicarse sin traspasar sus fronteras a lo que más le atraía, el cine y los toros. Seguidor incansable de Curro Romero, fue tras sus pasos por los ruedos hispanos con un equipo de rodaje esperando siempre el milagro escultórico de su toreo. Y divulgador de la esencia del Arte de Cúchares, reunió datos y remembranzas para trenzar la historia de la taurinísima familia de Pepe Luis que protagonizó su documental “La saga de los Vázquez”.

No hace mucho, Asecan le concedió un premio. Poco me pareció entonces. Y ahora también.

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